Hoy por hoy el sistema internacional se ha unificado no sólo en cuanto a relaciones internacionales, sino también en lo que se refiere a información. No hay punto del planeta que no sea susceptible de ser cubierto por los medios de comunicación y no hay pueblo en el mundo que viva totalmente aislado de toda información externa[1]. En este sentido, el 18 de abril de 1951 los medios de comunicación escrita daban
a conocer una noticia que, durante años, estaría presente en la palestra pública de todo el mundo. Seis naciones europeas –Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Holanda- decidieron dejar de lado sus desavenencias y firmaron un acuerdo de cooperación e integración en la denominada Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA). Años más tarde ratificaron esta unión creando
Por esta razón, la incipiente integración continental se convirtió en un ejemplo para el resto del mundo de cómo es posible, cuando existe una verdadera voluntad y una correcta organización estructural, construir un gran bloque, donde exista una auténtica integración, no sólo económica, sino también política, social, cultural y jurídica.
2. Hacia una conceptualización de integración e integración económica
Según el diccionario de
León Lindberg define la integración como:
“procesos por los cuales las naciones anteponen el deseo y la capacidad para conducir políticas exteriores o internas de forma independiente entre sí, buscando por el contrario tomar decisiones conjuntas o delegar su proceso de toma de decisiones a nuevos órganos centrales”. [3]
En este sentido, Jorge Mariño señala que: “se entiende por proceso de integración regional al proceso convergente, deliberado, gradual y progresivo, entre dos o más Estados, sobre un plan de acción común en aspectos económicos, sociales, culturales y políticos”. [4]
Es así que por integración, en sentido estricto, se entiende –según Cristián Medina- como “la relación entre unidades que son mutuamente interdependientes y que poseen en conjunto ciertas propiedades o cualidades, que no son traspasables a sus partes aisladas” [5]
Las razones para una integración son de tipo económico y político. En cuanto a las primeras, éstas se asocian a las ganancias asociadas al libre juego del mercado, e incluyen tanto las ventajas de la libertad de comercio como la más eficiente asignación de recursos entre los países implicados y la búsqueda de maximización conjunta de bienestar al adoptar medidas micro o macroeconómicas, internacionalizando así las externalidades y conflictos que podrían provocar medidas unilaterales [6]
Siguiendo con los planteamientos económicos de Juan Tugores, la integración política se refiere esencialmente al aumento de cohesión que proporcionan unos mayores vínculos económicos o a la conveniencia de formar unidades políticas amplias capaces de hacerse oír en el concierto internacional, pero en ocasiones pueden presentarse más bien reticencias políticas a la integración, que sólo los beneficios económicos pueden disipar. Cabe señalar que en este tipo de integración los miembros transfieren a un organismo mayor y más fuerte un conjunto de atribuciones destinadas a regular sus relaciones, por lo tanto, necesariamente se debe ceder soberanía.
3. Europa después de
Europa, como conjunto geográfico, humano y cultural, ha atravesado por innumerables experiencias. Su pasado común, que los ha dividido y unido en diversos bandos durante siglos, se plantea ahora como la riqueza que poseen, para así dar cimientos a uno de los procesos de integración más observados y analizados desde mediados del siglo XX hasta ahora.
Formalmente,
la firma del tratado correspondiente, en Paris, en 1951. Le siguieron
Tras la finalización de
De esta forma, el 5 de julio de 1947 el Secretario de Estado norteamericano George Marshall anunció el histórico Programa de Recuperación Económica Europea, denominado Plan Marshall, mediante la cual Estados Unidos colaboraría a la reconstrucción europea y los países beneficiarios se avendrían a un programa económico común.
[1] S/A. “Prensa y política: en nuevo escenario”. Cuadernos de Información, escuela de Periodismo, Pontífice Universidad Católica de Chile. Nº 8, 1993, p. 87
[2] Real Academia de
[3]Lindberg, Leon. “The political dynamics of european economic integration”. 1985, citado por Dougherty, James en “Teorías en pugna en las relaciones internacionales”. 1993, p. 445. citado por Opazo, Carola, Oyarzún, Katherine. “Análisis del contenido del tratado de libre comercio entre Chile y Estados Unidos y de las opiniones publicadas por los diarios
[4] Mariño, Jorge. “
[5] Medina, Cristián. “Desarrollo, teoría e idea de integración”. Revista de Derecho Universidad Católica de
[6] Tugores, Juan. “Economía Internacional e Integración Económica”. McGraw-Hill. Madrid, 1995. P. 142
[7] Tratado de Maastricht.
[8] También conocida como EURATOM.
[9] Véase Muñoz, J. “Lecturas de integración económica.

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