Desde tiempos remotos el hombre ha intentado explicar, intencionalmente, su presente, pasado y, además, su futuro. Hoy por hoy, el avance tecnológico permite renunciar a la
tradición oral como un elemento del conocimiento histórico. Esto dado por la
falsabilidad de los mensajes orales. Así mismo, los hallazgos arqueológicos, cada vez, entregan información más acabada y precisa. Por tanto, la
Historia es una ciencia que está en plena construcción, así como también el pasado, el que sufre mutaciones de acuerdo con los paradigmas científicos establecidos, o bien, en palabras de
Thomas Kuhn (1962) por la
historicidad.
Por otra parte, retrotrayendo más el análisis, la
Grecia Clásica -civilización que aporta una gran cantidad de
interpretaciones históricas- trae consigo el germen del
mito. Es muy difícil renunciar a las explicaciones seudo-racionales de la realidad. De este punto de vista se desprende la definición para tal concepto (
mythos), que proviene de las primeras racionalizaciones del hombre, en torno a los elementos naturales como el agua (
Hydris /
océano), el aire (
eol), fuego (
ignis) y tierra (
gea).
Heródoto, el considerado padre de la
Historia, entrega, en su libro
Historiae, contenidos muy relacionados con el
mythos. El primero de ellos es el rapto de princesas persas, medas, griegas a mano de los fenicios, griegos y troyanos, respectivamente. ¿Cuál es el elemento real? Ninguno, ya que el relato proviene de la tradición oral poética. Sin embargo, hay un cambio en la
cosmogonía de este intelectual aqueo. No son los dioses los protagonistas de los hechos. No hay un providencialización o planeación de la vida de los héroes, menos en la de los hombres. ¿Hay
mito?
Sólo en la explicación de los fenómenos naturales, pero no en las vivencias del ser humano.
Un segundo elemento es la descripción de la realidad pasada de los habitantes de la península del
Ática y de
Lacedemonia, y las relaciones internacionales (bilaterales) entre éstos y sus vecinos geográficos del
Asia Menor y del Norte de África. En este contexto hay una sacralización del mito, mas no una preponderancia; la razón, el complejo sistema de creencias y dogmas de los griegos. Es imposible renunciar a la cosmogonía, esa que ordenó y clasificó
Hesíodo en el texto
Teogonía.
Hesiodo - Teogonía trabajos y días (Editorial Losada)